Smartphones y sus complementos para la ciencia

Jorge Mederos, col·laborador del Departament d'Artròpodes del Museu

Los smartphones llevan ya mucho tiempo en el mercado y su uso en muchas ramas de la ciencia está muy extendido. De igual manera, se han incrementado notablemente el número de aplicaciones (Apps) creadas para ellos, como las directamente asociadas a temas como por ejemplo Biología, donde pueden descargarse en el equipo apps tanto gratuitas como de pago y con las que pueden incluso trabajar en línea varios investigadores en temas como ecología, seguimiento sistemático de fauna marcada con dispositivos GPS, estudios de vegetación, manipulación de mapas cartográficos, guías visuales de flora y fauna para ciudadanos de a pie… por poner solo unos pocos ejemplos.

Una página de la app australiana
Una página de la app australiana

En la imagen superior, una de las páginas de la guía de campo creada por el Museo de Victoria (Australia) para la fauna de ese estado, una app que incluye más de 700 mamíferos, aves, insectos, lagartos, peces y serpientes. La idea es crear las versiones de esta app para el resto de estados del territorio australiano, detallando las especies locales y en colaboración con los museos más importantes a nivel nacional.

En esta ocasión hablaré no de estas aplicaciones que pueden considerarse (o se consideran) software, sino de otras “herramientas” diseñadas para su uso con los smartphones, esa parte del hardware, periféricos o no (algunos de ellos lo son en toda regla), que comienzan también su particular invasión del mercado. Partiendo de la base de mi profesión como biólogo, concretamente en la Entomología (el estudio de artrópodos, entre ellos los insectos), la experiencia me ha llevado a enfrentarme a ciertos problemas durante los muestreos de campo y que he tenido que solucionar de forma más o menos acertada. La mayoría de veces fallando y volviendo a empezar. Sobre todo en lo que al uso del smartphone se refiere, pretendiendo resolver con este equipo algunos problemas concretos que se me presentan a la hora de tomar datos, gestionarlos, subirlos a la web y compartir o publicar los resultados. Aunque para algunas de estas tareas he logrado encontrar algunas aplicaciones más o menos útiles, en otras ha sido necesario explorar un poco más, en concreto a la hora de tomar imágenes de campo y que resulten adecuadas para lo que se pretende estudiar.

El smartphone, una herramienta más
El smartphone, una herramienta más

 

Convertir tu teléfono móvil en tu microscopio, tu cámara de gran angular, con objetivo macro y con teleobjetivo.

Recientemente he incorporado a mi smartphone (un iPhone4) cuatro elementos para solventar ciertos problemas de mi profesión. En principio puede parecer más un antojo que una necesidad, pero a la hora de obtener y publicar al instante una imagen útil desde el punto de vista de un entomólogo, que se encuentra en medio del bosque cercano o en un área remota, y que debe sopesar si añadir cinco kilos de peso a su mochila contra cinco gramos y máxima autonomía, la elección es rápida y evidente pero tembién justificada. Y me refiero concretamente a ese instante en el que debes elegir entre arrastrar con un microscopio binocular, con su iluminación y baterías correspondientes y los adaptadores para la cámara que tomará la imagen del insecto en el laboratorio de campo, o decantarte por una pequeñísima lente o un microscopio minúsculo que, a un precio irrisorio, puedes adosar a tu smartphone. Con el atractivo añadido de que apenas pesa unos pocos gramos y que no necesita iluminación extra. Convertir tu teléfono móvil en tu microscopio, tu cámara de gran angular, con objetivo macro y con teleobjetivo.

Ante esta situación te planteas también llevar una cámara de fotografía profesional con unos buenos objetivos pero, a menos que seas un investigador boyante en recursos, generalmente esta elección es inviable para ponerla de tu propio bolsillo. No obstante, un aspecto que siempre se ha de tener claro es que la elección de este “kit fantástico” y ultraligero para el smartphone nunca ofrecerá la calidad de imagen de un microscopio de mesa o de una cámara profesional. Pero cuando se trata de trabajar en el campo, el peso y volumen del material son aspectos vitales. Afortunadamente la tecnología incluída en las cámaras de los actuales smartphones ha mejorado increíblemente, ofreciendo una gran calidad de imagen. Así las cosas, he apostado porque todo este hardware que pretendo cargar durante mis viajes, sin contar las útiles aplicaciones descargadas en la memoria, me quepa en un bolsillo.

Para terminar, os dejo estas cuatro herramientas disponibles para el iPhone (dos de ellas para cualquier otro móvil con cámara) y podréis valorar si os pueden resultar útiles como en mi caso. También adjunto al final el sitio web donde pude adquirirlas, aunque existen otras tiendas online que las poseen.

En la imagen, el “trío fantástico”, el teleobjetivo (a), el mini microscopio (b) con luz potente de tres leds incorporada (un led azul y dos de luz blanca) y el gran angular y macro juntos (c) los cuales se separan mediante rosca. A la derecha de estos elementos, una imagen de saltamontes (Orthoptera) tomada con el macro en el lab. Estos elementos se adaptan al iPhone mediante carcasas incluídas junto a la lente, escepto el macro+gran angular que al ser magnético se ha de fijar mediante un anillo que se adhiere alrededor del ojo de la cámara de cualquier teléfono móvil (se vende junto a dos pequeños anillos, uno de repuesto). El objetivo macro es quizás la lente que más servicio puede dar a un entomólogo, tanto en el campo como en el laboratorio. La cámara que poseen casi todos los teléfonos móviles no permiten acercarnos demasiado al objeto que deseamos fotografiar, que el caso de los insectos es esencial una toma cercana para su posterior identificación a través de la imagen. Así pues, se agradece que exista una herramienta como esta y que nos permita acercarnos a tan solo dos o tres centrímetros del insecto u objeto.

En la imagen de arriba, a la izquierda una toma con la cámara que trae el móvil por defecto y a su derecha añadiendo el gran angular. Esta lente es sobre todo muy útil para paisajes y, en mi caso, para tomas del dosel (canopy) del bosque desde el suelo o por encima de las copas, pero puede emplearse perfectamente en cualquier otro espacio.

El mini-microscopio en acción: A la izquierda un fragmento de la venación del ala de un saltamontes, imposible de apreciar muchas veces a través de una foto convencional o a simple vista. Una foto con este pequeño microscopio convierte al móvil en una herramienta que podría ayudar en un instante a identificar un especímen en cualquier rincón del mundo… mientras no falte cobertura telefónica para compartir la imagen con especialistas. A la derecha, detalle de los pixeles de diversos colores que conforman una imagen estampada cualquiera.

La superior corresponde a otro ejemplo de uso de una de estas lentes instalada a la cámara del teléfono móvil, en este caso el teleobjetivo. A la izquierda, imagen tomada sin el tele. El objeto fotografiado se encuentra a una distancia aproximada de 35-40 metros y su nitidez no es acusada debido a que fue tomada sin trípode (a pulso). Este pequeño tele podría ser útil para tomar imágenes de vertebrados desde una posición distante, siempre que se cuente con una superficie estable que evite la ondulación de la imagen en el objetivo o perder el enfoque continuamente, en especial con un animal que se mueve. No obstante, si se tiene más o menos un buen pulso puede tomarse imágenes útiles que ayuden en la identificación de aves y otros animales.

Sitio web: MiniInTheBox http://www.miniinthebox.com/

Article original a: http://canopycollserola.wordpress.com/2012/08/23/smartphones-y-sus-complementos-para-la-ciencia/